NECESIDADES ASOCIADAS AL TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Las personas con trastornos del espectro autista tienen una forma de procesar la información que les dificulta comprender el mundo social y relacionarse con los demás. Tienen un pensamiento concreto, centrado en el detalle, que hace que sea difícil generalizar y  abstraer normas a partir de lo que ocurre en el día a día; las rutinas les permiten situarse en el mundo y anticipar lo que va a ocurrir; por ello, no les resulta fácil  tolerar los cambios y los imprevistos, y tienden a refugiarse en sí mismos o a responder de forma inautism-testing-children-duval-countyapropiada si se encuentran en un mundo caótico e imprevisible. En ocasiones, tienen algunas alteraciones sensoriales que hacen que algunos estímulos les causen daño y que otros les parezcan anormalmente atractivos.  Algunas personas tienen habilidades inusuales como, por ejemplo, hacer puzzles con numerosas piezas incluso cuando éstas se sitúan boca abajo, calcular el año de nacimiento o memorizar guías de teléfono.    Por todo ello, en el aula debemos eliminar las barreras que les impiden o dificultan comprender el ambiente físico y social, y apoyar, junto a sus familias, el desarrollo de la comunicación, de la autodeterminación y su relación con los demás. Para ello suele recomendarse seguir en la clase las siguientes directrices:

  1. Promover el sentimiento de pertenencia al grupo y el bienestar emocional.
  2. Rodearse de compañeros que le hagan sentir bienvenido al grupo.
  3. Apoyos que faciliten la orientación espacial. Espacios bien delimitados con imágenes visuales que informen sobre la actividad que se realiza en ellos, las personas que se encuentran allí, el lugar concreto que es relevante para la actividad en cuestión, etc.
  4. Rutinas estables reflejadas en horarios visuales ubicados en paneles o agendas con el fin de que ayuden a anticipar lo que se va a realizar a lo largo del día; y recibir apoyos para usar esa agenda para saber cuál es la siguiente actividad.
  5. Anticipar el fin de la actividad cinco minutos antes de que la actividad finalice.
  6. Actividades muy estructuradas con instrucciones que informen sobre los distintos pasos que se deben ir dando para realizarlas. Estas instrucciones pueden proporcionarse por escrito, mediante imágenes, con objetos tridimensionales, modelado, etc. Puede emplearse una hoja de registro para facilitar la toma de conciencia de lo que se va realizando y de cuándo se acaba la actividad.
  7. Despertar la motivación. Puede resultarles difícil encontrar sentido a algunas actividades de aprendizaje, por lo que, como a cualquier otro aprendiz, les será más fácil implicarse si se les ofrece alternativas para elegir. A veces es necesario utilizar la estrategia “si …. entonces” (si haces tal cosa, después haremos tal otra que te gusta), y establecer pequeños pactos que le animen a comprometerse a realizar algunas actividades de aprendizaje.
  8. Necesitan que se utilice un vocabulario concreto (y a veces apoyos visuales) y un lenguaje directo (que vaya al grano) para facilitar la comprensión del mensaje. El uso del habla signada o del Sistema de Intercambio de imágenes suelen facilitar su desarrollo comunicativo.
  9. Necesitan apoyo del adulto y de otros compañeros para facilitar la inclusión en el aula y la adquisición de habilidades sociales.

Para saber más, consulte el material del curso virtual sobre “Educación Inclusiva. Personas con Trastornos del Espectro del Autismo” elaborado por Javier Tamarit, Mercedes Aranda, Laura Escribano, y Mª José Garrido en el año 2013.